Una odisea cada cuatro años
Ubicada
en el piso 11 del edificio de la Gobernación del Tolima, la oficina de
comunicaciones es un techo que se mueve al vaivén del gobernante de turno. Un
lugar donde recae toda la responsabilidad de las comunicaciones durante el
cuatrenio en curso. Una oficina desde donde se observa una bella panorámica de
la ciudad de Ibague, pero que no alcanza
a ver otear la multitud de los periodistas que se agolpan en el primer piso,
esperando la caída del imperio. Con sus voces estridentes, sus críticas sin
argumentos y sus necesidades publicitarias para sobrevivir en un medio tedioso
y cínico, como el del periodismo regional, no sólo obligan al director de
comunicaciones a sentirse incómodo y afanado, sino miedoso ante la necesidad de
comunicar las “soluciones que transforman” al Tolima.

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